
¿Donde está la felicidad?
Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, se reunieron los dioses –cuando fueron creados los hombres – y se planteaban: “No es justo que tengan tantas virtudes ni posibilidades, deberíamos hacer algo para que, si quieren progresar, les cueste y sean capaces de vencer dificultades”.
¾ ¿Y si los llenamos de defectos? Opinó alguien.
¾ ¡OH, no!, eso sólo los va a distraer un tiempo, ¿y después qué? Creo que debemos quitarles algo que sea importante, ¿pero qué?
¾ Ya sé, ¡vamos a quitarles la llave de la felicidad!
¾ ¡Fantástico!, pero ¿dónde esconderla para que no la encuentren?
¾ ¡En la cima de la montaña más alta! –dijo uno.
¾ No, recuerda que tienen fuerza y que son tenaces y van a escalar hasta que la encuentren, no es por ahí.
¾ Bueno, entonces ¡en el fondo del mar!
¾ Mmm…, son curiosos y en algún momento inventarán un aparato que les permita bajar al fondo del mar.
¾ Entonces ¡en un planeta lejano a la Tierra!
¾ Son inteligentes, van a arreglárselas para poder surcar el espacio y poder llegar a otros planetas.
En medio de esa discusión el más anciano de los dioses, que había permanecido callado hasta ese momento, dijo lentamente y con gran solemnidad:
¾ Debemos esconderla donde nunca la buscarán.
¾ ¿Dónde? – preguntaron.
¾ La esconderemos dentro de ellos mismos, muy cerca de su corazón.
Todos reían y aplaudían pensando en la desesperación de buscar la felicidad fuera de ellos, sin saber que la llevaban consigo todo el tiempo. Y lo más insólito, si alguno de ellos la descubriera… ¿le creerían?