La identificación y la fascinación conducen al sueño de la conciencia
Ejemplo: Vais muy tranquilos por la calle; os concentráis de pronto con una manifestación pública; vociferan las multitudes, hablan los líderes del pueblo, ondean al aire las banderas, las gentes parecen como locas, todos hablan, todos gritan. Aquella manifestación pública está muy interesante; ya vosotros olvidasteis todo lo que teníais que hacer, os identificáis con las multitudes, las palabras de los oradores os convencen.
Tan interesante está la manifestación pública que ya os habéis olvidado de sí mismos; os habéis identificado tanto con aquella manifestación callejera, que ya no pensáis en otra cosa, estáis fascinados, ahora caéis en el sueño de la conciencia... Mezclados con las multitudes que gritan, vosotros también gritáis y hasta lanzáis piedras e insultos; estáis soñando a lo lindo, ya ni sabéis quién sois, se os ha olvidado todo.
Vamos ahora a poneros en otro ejemplo más sencillo: Estáis en la sala de vuestra casa sentados ante la pantalla de televisión, aparecen escenas de vaqueros, hay balaceras, dramas de enamorados, etc., etc. La película resulta muy interesante, ha llamado totalmente vuestra atención, ya os habéis olvidado tanto de sí mismos, que gritáis entusiasmados, estáis identificados con los vaqueros, con la pareja de enamorados.
La fascinación es ahora terrible, ya ni remotamente os acordáis de sí mismos, habéis entrado en un sueño muy profundo, en esos momentos sólo queréis ver el triunfo del héroe de la película, os alegráis con él, os preocupa la suerte que él pueda correr.
Son millares y millones las circunstancias que producen identificación, fascinación, sueño. Las gentes se identifican con las personas, las cosas, las ideas, y a todo género de identificación le sigue la fascinación y el sueño.
Las gentes viven con la conciencia dormida, trabajan soñando, manejan carros soñando y también matan a los peatones que van soñando por las calles, absortos en sus propios pensamientos.
Durante las horas de reposo del cuerpo físico, el ego (yo) se sale del cuerpo físico y se lleva sus sueños a donde quiera que va. Al volver al cuerpo físico, al entrar nuevamente al estado de vigilia, continúa con sus mismos sueños y así pasa toda su vida soñando.
Las personas que mueren dejan de existir, pero el ego, el yo, continúa en las regiones suprasensibles más allá de la muerte. A la hora de la muerte el ego se lleva sus sueños, su mundanalidad, y vive en el mundo de los muertos con sus sueños, continúa soñando, con la conciencia dormida, ambula como un sonámbulo dormido, inconsciente.
Quien quiera despertar conciencia debe trabajarla aquí y ahora. Tenemos la conciencia encarnada y por ello debemos trabajarla aquí y ahora. Quien despierta conciencia aquí, en este mundo, despierta en todos los mundos. Quien despierta conciencia en este mundo tridimensional, despierta en las dimensiones cuarta, quinta, sexta, séptima. Quien quiera vivir consciente en los mundos superiores, debe despertar aquí y ahora.
Los cuatro evangelios insisten en la necesidad de despertar, pero las gentes no entienden.
Las gentes duermen profundamente, pero creen que están despiertas; cuando alguien acepta que está dormido, es señal clara de que ya comienza a despertar.
Es muy difícil hacerle comprender a otras personas que tienen la conciencia dormida; las gentes no aceptan jamás la tremenda verdad de que están dormidas.
Quien quiera despertar conciencia, debe practicar de momento en momento la íntima recordación de sí mismo. Esto de estarse recordando a sí mismo de momento en momento, es de hecho un trabajo intensivo. Basta un momento, un instante de olvido para comenzar a soñar a lo lindo. Necesitamos con urgencia estar vigilando todos nuestros pensamientos, sentimientos, deseos, emociones, hábitos, instintos, impulsos sexuales, etc.
Todo pensamiento, toda emoción, todo movimiento, todo acto instintivo, todo impulso sexual, deben ser auto-observados inmediatamente conforme van surgiendo en nuestra psiquis; cualquier descuido en la atención, es suficiente como para caer en el sueño de la conciencia.
Muchas veces vais por la calle absortos en vuestros propios pensamientos, identificados con esos pensamientos, fascinados, soñando a lo lindo; de pronto pasa un amigo junto a vosotros, os saluda, no le contestáis el saludo porque no lo veis, estáis soñando; el amigo se enoja, supone que vosotros sois gente sin educación o que posiblemente estáis enojados, el amigo también va soñando, si estuviera despierto no se haría a sí mismo semejante conjeturas, se daría cuenta de inmediato que vosotros vais dormidos.
Son muchas las veces que os equivocáis de puerta y golpeáis donde no debéis golpear, porque estáis dormidos.
Vais en un vehículo de transporte de la ciudad, tenéis que bajaros en determinada calle, pero vais identificado, fascinado, soñando a lo lindo con un negocio en vuestra mente, o con un recuerdo, o con un afecto, de pronto os habéis dado cuenta de que os habéis pasado de calle, hacéis detener el vehículo y luego a regresar a pie unas cuantas calles.
Es muy difícil mantenerse despierto de momento en momento, pero es indispensable. Cuando aprendemos a vivir despiertos de momento a momento, entonces dejamos de soñar aquí y afuera del cuerpo físico.
Es necesario saber que las gentes al dormirse se salen de sus cuerpos, pero se llevan sus sueños, viven en los mundos infiernos soñando y al regresar al cuerpo físico continúan con sus sueños, continúan soñando.
Cuando uno aprende a vivir despierto de momento a momento, deja de soñar aquí y en los mundos internos.
Es necesario saber que el ego (yo) envuelto en sus cuerpos lunares, se sale del cuerpo físico cuando el cuerpo se duerme, desgraciadamente el ego vive dormido en los mundos internos.
Dentro de los cuerpos lunares existe, además del ego, eso que se llama esencia, alma, fracción de alma, buddhata, conciencia. Es a esa conciencia a la que debemos despertar aquí y ahora.
Aquí, en este mundo, tenemos la conciencia, aquí debemos despertarla, si es que de verdad queremos dejar de soñar y vivir conscientes en los mundos superiores.
La persona con conciencia despierta, mientras su cuerpo reposa en su cama, vive, trabaja, actúa consciente en los mundos superiores.
La persona consciente no tiene problemas de desdoblamiento, el problema de aprender a desdoblarse a voluntad es tan sólo para los dormidos.
La persona despierta ni siquiera se preocupa por aprender a desdoblarse, vive consciente en los mundos superiores, mientras su cuerpo físico duerme en la cama.
La persona despierta ya no sueña, durante el reposo del cuerpo vive en esas regiones donde la gente vive soñando, pero con la conciencia despierta.
La persona despierta está en contacto con la Logia Blanca, visita los templos de la Gran Fraternidad Universal Blanca, se entrevista con su Gurú-deva, mientras su cuerpo duerme.
El sentido espacial incluye, en sí mismo, vista, oído, olfato, gusto, tacto, etc. El sentido espacial es el funcionalismo de la conciencia despierta.
Los chakras, de los cuales habla la literatura ocultista, con relación al sentido espacial, son lo que sería llama de un cerillo con relación al Sol.
Si bien la íntima recordación de sí mismo, de momento en momento, es fundamental para despertar conciencia, no lo es menos aprender a manejar la atención.
Los estudiantes deben aprender a dividir la atención en tres partes: sujeto, objeto, lugar.
· Sujeto. No caer en el olvido de sí mismo ante ninguna representación.
· Objeto. Observar en detalle toda cosa, toda representación, todo hecho, todo suceso por insignificante que éste parezca, sin el auto-olvido de sí mismo.
· Lugar. Observación rigurosa del lugar donde nos hallemos, preguntándonos a sí mismos: ¿Qué lugar es éste? ¿Por qué estoy aquí? Dentro de este factor lugar, debemos incluir la cuestión dimensional, pues podría darse el caso de encontramos realmente en la cuarta o en la quinta dimensión de la naturaleza durante el momento de observación; recordemos que la naturaleza tiene siete dimensiones.
La división de la atención entre sujeto, objeto, lugar conduce al despertar de la conciencia.
From: Ana A. Risio anarisio@cantv.net
Tratado Esotérico de Astrología Hermética
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